Anulado un préstamo disfrazado de venta

Recientemente, el Juzgado de Primera Instancia nº 12 de A Coruña, en sentencia de 11 de junio, ha declarado nula una operación presentada como compraventa de vehículo con opción de recompra, pero que en realidad escondía un préstamo abusivo garantizado con el propio coche.

La sentencia analiza una fórmula de financiación que suele ofrecerse a personas con urgencia de liquidez y que, bajo una apariencia inocua, puede resultar muy gravoso.

En el caso concreto un consumidor compró un vehículo por 13.900 euros y, apenas unas semanas después, por dificultades económicas, firmó su venta por 3.000 euros. Ese mismo día suscribió otro contrato que le permitía seguir utilizándolo a cambio de pagar 305 euros al mes durante dos años. En total, debía abonar 7.320 euros por una operación en la que solo había recibido 3.000.

El juzgado entiende que no existía una auténtica compraventa. Lo que el consumidor buscaba no era deshacerse del vehículo, sino conseguir dinero rápido sin perder su uso.

Por eso considera que la venta y la llamada opción de compra formaban, en realidad, una sola operación de financiación. La resolución destaca que, según el contrato, si el cliente dejaba de pagar, la empresa podía quedarse con el coche.

Esa facultad encaja en el llamado pacto comisorio, una cláusula prohibida por nuestro Derecho porque permite al acreedor apropiarse directamente del bien dado en garantía, sin las salvaguardas legales previstas para estos casos. El magistrado añade incluso que el coste de la operación podría considerarse usurario. La nulidad obliga ahora a deshacer el negocio. El consumidor deberá devolver los 3.000 euros recibidos, con intereses, mientras que la empresa tendrá que restituirle la propiedad y la posesión del vehículo, volver a ponerlo a su nombre y reintegrarle las cantidades cobradas. La sentencia lanza una advertencia clara: cuando una supuesta venta permite seguir usando el coche a cambio de cuotas elevadas, conviene mirar más allá de la etiqueta. A veces no se está vendiendo un vehículo, sino firmando un préstamo especialmente caro y arriesgado.

Vista la situación actual, y en el supuesto de que usted se encuentre en una situación similar, le aconsejamos que contrate los servicios de un abogado que pueda asesorarle y defender sus derechos adecuadamente.

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