Imágenes de menores y WhatsApp

Recientemente, con la llegada de las vacaciones y los campamentos de verano, miles de fotografías de menores vuelven a compartirse a diario en grupos de WhatsApp familiares y escolares. Es un gesto aparentemente inocente que, sin embargo, puede tener importantes consecuencias jurídicas cuando esas imágenes escapan del ámbito para el que fueron enviadas.

La imagen de un menor constituye un dato personal especialmente protegido. Compartir una fotografía en un grupo privado de mensajería no supone que desaparezcan los derechos del niño ni las obligaciones de quienes la difunden. Basta un reenvío para que esa imagen termine circulando fuera del entorno familiar o escolar, sin posibilidad real de controlar su difusión.

Cuando ambos progenitores ejercen la patria potestad, las decisiones relevantes sobre la exposición de la imagen de sus hijos deben adoptarse de común acuerdo, conforme al Código Civil de Cataluña. Si existe discrepancia, cualquiera de ellos podrá acudir a la autoridad judicial, que resolverá atendiendo siempre al interés superior del menor.

A ello se suma la normativa sobre protección de datos. El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, consideran la imagen un dato de carácter personal cuya utilización debe respetar los principios de licitud, minimización y finalidad. Asimismo, la Ley Orgánica 1/1982 protege el derecho a la propia imagen y la Ley Orgánica 1/1996 impone una especial protección de la intimidad de los menores cuando la difusión de imágenes pueda perjudicarles.

Por ello, antes de compartir una fotografía conviene preguntarse si realmente resulta necesario hacerlo, limitar el número de destinatarios y evitar imágenes que revelen ubicaciones, rutinas o situaciones que puedan comprometer la seguridad o la intimidad del menor.

La tecnología nos permite conservar y compartir recuerdos inolvidables, pero también exige actuar con responsabilidad. En ocasiones, la mejor forma de proteger a nuestros hijos y nietos consiste, sencillamente, en que sus mejores recuerdos permanezcan únicamente en el álbum familiar y no en el teléfono móvil de decenas de personas.

Visto el panorama actual, y en el supuesto de que usted se halle en una situación similar, le aconsejamos que contrate los servicios de un abogado que pueda asesorarle y defender sus derechos adecuadamente.

Artículo publicado por Ana Huguet en el Diario El Segre, pulse aquí para acceder.