Recientemente, con la llegada de las vacaciones, muchas familias se plantean qué hacer con su mascota durante su ausencia. Algunos recurren a familiares o amigos; otros optan por una residencia o un cuidador profesional. Sin embargo, no siempre se es consciente de las responsabilidades legales que asume quien acepta hacerse cargo del animal.
En Cataluña, además de la normativa estatal, resulta aplicable el Texto refundido de la Ley de protección de los animales, aprobado por el Decreto Legislativo 2/2008, cuyo artículo 2 reconoce que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad física y psíquica y que deben recibir un trato acorde con sus necesidades. A ello se añade la Ley 17/2021, que modificó el Código Civil para reconocer a los animales como seres sintientes e imponer que las normas se interpreten atendiendo a su bienestar.
Cuando una persona deja temporalmente su mascota al cuidado de un tercero no transmite su propiedad, sino únicamente su custodia. Desde el punto de vista jurídico, esa relación puede constituir un contrato de depósito o de prestación de servicios, según exista o no remuneración. En ambos casos, quien acepta el cuidado asume el deber de custodiar al animal con la diligencia debida y responderá de los daños que cause una actuación negligente, conforme a los artículos 1101 y siguientes del Código Civil.
Además, el artículo 1905 del Código Civil establece que el poseedor o quien se sirve de un animal responde, con carácter general, de los daños que este ocasione. Por ello, si durante ese periodo la mascota provoca lesiones o daños materiales, será esencial determinar quién ejercía efectivamente su custodia y control.
Las residencias caninas o felinas también responden de los perjuicios derivados de una deficiente prestación del servicio, como una fuga, la falta de vigilancia o una atención veterinaria inadecuada.
Las vacaciones también deben ser un tiempo de bienestar para los animales. Elegir adecuadamente a quien los cuidará, conocer las obligaciones que asume y adoptar unas mínimas precauciones constituye la mejor garantía para proteger a nuestras mascotas y evitar conflictos posteriores.
Visto el panorama actual, y en el supuesto de que usted se halle en una situación similar, le aconsejamos que contrate los servicios de un abogado que pueda asesorarle y defender sus derechos adecuadamente.
Artículo publicado por Ana Huguet en el Diario El Segre, pulse aquí para acceder.
